La caja de arena. Una terapia que funciona


En nuestro nuevo post explicaremos una terapia bastante peculiar enmarcada dentro de la psicología analítica . Se trata de la terapia de la Caja de Arena. Esta técnica está poniéndose cada vez más de moda, pero pocos conocen realmente en qué consiste.

La técnica de la caja de arena, un método aplicado a menudo, aunque no en exclusiva, en psicología infantil. La razón es que los niños, por su nivel de desarrollo, suelen tener dificultades para expresar sus sentimientos. Es una terapia efectiva y poderosa, que posibilita la capacidad natural de curación mental.

 

¿Qué es?

La Caja de Arena (o Sandplay) es una terapia, creada por Dora Kalff, que busca curar a las personas conectándolas con su inconsciente. Se utiliza sobretodo en niños pero también con adultos, para acceder a información en la que el paciente no ha reparado de manera consciente.

Esta clase de técnicas son extremadamente útiles, pues crean en la consulta un espacio no amenazante y libre de estrés, donde el paciente se siente cómodo.

Con la terapia de la Caja de Arena, tanto niños como adultos pueden traer el contenido psíquico a la consciencia. Y lo hacen a través de un juego con esencia no verbal y simbólica, en un ambiente facilitador generado por el terapeuta.

 

¿En qué consiste la técnica de la caja de arena?

Para acceder a estos contenidos no conscientes, se emplea una caja con fondo azul y llena de arena. En ella el paciente, en silencio, va colocando diferentes figuras. Estas representan elementos o personajes, reales o fantásticos que el paciente debe colocar en silencio y en función de sus propias preferencias. Entre estas figuras podemos encontrar personas, animales, plantas, construcciones. También medios de transporte, señales o divisores naturales (rocas, madera), elementos fantásticos, personajes de películas, accesorios…

Estas figuras sirven para expresar al paciente su mundo interno de forma simbólica. La emergencia a la consciencia de este contenido simbólico constituye una parte importante en el proceso terapéutico.

La arena y el fondo azul y los laterales ofrecen la posibilidad concreta de la excavación hasta la profundidad o la construcción hasta las alturas. La caja es un elemento contenedor de la psique, pintada de azul simula el mar y el cielo. La arena nos conecta con la tierra, tiene cualidades sensoriales y kinestésicas.

 

El procedimiento

Lo primero que debemos hacer es preparar la sala, revisando que todo esté en orden. Después hay que asegurarse que no haya objetos enterrados y dejar la arena plana.

Hay que invitar a los pacientes a que sientan la arena, permitir que jueguen con ella. Se puede desparramar, aplastar, cavar… 

La pregunta puede ser: “¿Ves estas miniaturas? puedes colocarlas en esta caja y hacer lo que tú quieras. Crea un mundo. Coge lo que quieras y lo haces aquí. Yo seré tu ayudante y estaré acompañándote todo el rato. Mientras la haces, estaremos en silencio”.  

Durante el proceso, el terapeuta debe limitarse a ofrecer una ayuda auxiliar, con una completa atención e interés. Debe supervisar la escena sin abandonar la sala, sin dirigir, juzgar ni interferir. Su función es contener sin invadir ni abandonar, ser empático y reflejar la emoción sin interpretar y sin intervenir.  El proceso de construcción de la caja se hace en silencio. El terapeuta nunca mete la mano dentro de la caja.

 

El resultado

Una vez terminada la construcción, el terapeuta observa lo creado. Puede preguntar  cómo fue hacer la caja  y pedir reacciones al terminar la obra. Pueden hacerse preguntas abiertas: “Quieres hablar sobre lo que has hecho” “qué está pasando en este mundo,…”, “parece que…he visto que… háblame de…”.

El análisis psicológico o la interpretación pueden ocurrir más adelante, en los casos que se estime oportuno.

Si el paciente no quiere hablar de lo que ha hecho no hay que insistir.

Los resultados son variados y existen multitud de interpretaciones posibles para una caja de arena. Todo varía en función de la organización de la caja, las reacciones emocionales, la identificación del tema o metáfora contenida, los puntos de conflicto, fuentes de fuerza o ayuda y los signos de resiliencia. Por ejemplo, si encontramos personajes solos en la caja, esto puede denotar soledad o sentimiento de abandono por parte del paciente. Por otro lado, si predomina la violencia en la escena, eso puede significar cierto sentimiento de desolación.

 

¿Para que la utilizamos?

Puede aplicarse a cualquier edad, pese a ser utilizada sobre todo en terapia infantil. Es muy útil en pacientes con dificultad para hablar sobre sus emociones. También con pacientes que han sufrido algún tipo de trauma (abusos, malos tratos…). También con personas que atraviesan un duelo o trastornos emocionales o de conducta. Así mismo con Adicciones, trastornos psicosomáticos, dolor crónico y trastornos de conducta alimentaria

En el caso de los niños, están en pleno desarrollo de emociones complejas. A menudo no son capaces de expresar lo que les ocurre. Son los pacientes más frecuentes y esta técnica se emplea en contextos escolares. Evaluamos trastornos relacionados con el lenguaje, la autoestima, las relaciones interpersonales, el bullying o problemas familiares. También déficit de atención, trastornos del apego, problemas conductuales y familiares, traumas.

Cabe destacar que la caja de arena debe ser usada por profesionales cualificados debidamente formados en el uso de esta herramienta para la evaluación y el tratamiento psicológico.

En Sulayr, somos especialistas en la conducta infantil y adolescente. No dudes en consultarnos.